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La colonia Sinarquista "María Auxiliadora" en la Península de Baja California

Templo a María Auxiliadora.jpg

Templo de Santa María Auxiliadora, ubicado en la Paz, Baja California, Sur

 

En 1939, el Partido de la Revolución Mexicana, eligió como su candidato a la presidencia de la República al general Manuel Ávila Camacho, a la sazón Secretario de la Defensa Nacional en el gabinete del presidente Lázaro Cárdenas.

 

Ávila Camacho, era un hombre con ideas políticas moderadas y conservadoras, contrarias al radicalismo de su jefe y amigo.

 

El PRM, se dividió en dos corrientes ideológicas, una que apoyaba al general Francisco J. Múgica, secretario de economía y hombre de ideas radicales, liberales y progresistas.

Y la otra corriente apoyaba al general Ávila Camacho, quien “compró” voluntades dentro y fuera del PRM, para que apoyaran su postulación como candidato presidencial.

 

Uno de éstos organismos externos, en los que Manuel Ávila Camacho “compró” voluntades fue en la Unión Nacional Sinarquista a través de uno de sus dirigentes, Manuel Zermeño, ofreciéndoles todo tipo de garantías a cambio de contar con el apoyo de la UNS para su candidatura.

 

Una vez en el poder y de acuerdo a lo pactado, el presidente Manuel Ávila Camacho le otorgó al Lic. Salvador Abascal Infante, el nuevo dirigente nacional del sinarquismo el  permiso para establecer en la península de Baja California, entonces territorio federal, un asentamiento católico.

 

Una especie de ciudad, que se regiría bajo la doctrina social cristiana y el pensamiento político de la iglesia católica, dicha “colonia” llevaría por nombre “María Auxiliadora”

 

La decisión de Ávila Camacho de apoyar el proyecto servía en un sentido a su política de reconciliación nacional, que le llevó a permitir el regreso a México de personajes que habían pasado varios años en el exilio.

 

Ávila Camacho no estaba solo. Dentro de la UNS y en la cúpula de la jerarquía católica mexicana había también interés en reducir el perfil de Abascal, quien era percibido como demasiado radical.

 

El proyecto original de la colonia, hablaba de la posibilidad de llevar entre 40 mil y 50 mil personas a Baja California. Sin embargo, el sinarquismo logró al final convencer solo a 85 familias que no lograron resistir las difíciles condiciones impuestas por el clima ni la disciplina que la jerarquía sinarquista trató de imponer a los colonos.

 

Abascal, elaboró un prontuario con 27 reglas que incluían desde el saludo cotidiano hasta la vestimenta de las mujeres, la educación de los hijos y la de prohibir a los colonos consumir o comercializar por su cuenta los productos cosechados en las huertas de la colonia, pues esos se esperaba fueran vendidos en los mercados locales por la proveeduría de la colonia.

 

De acuerdo con el plan original, María Auxiliadora era la primera de una serie de migraciones planeadas por el líder de la UNS. Las 85 familias fundadoras salieron de distintos puntos del centro de la República el 18 de diciembre de 1941, llegaron a La Paz el 29 de diciembre, de donde partirían el 2 de enero de 1942 para ocupar, finalmente, los terrenos nacionales que el gobierno les había entregado, en la segunda y tercera semana de enero de 1942.

 

Sin embargo el apoyo prometido por la dirigencia del movimiento Sinarquista llegaba a cuenta gotas, las diócesis que se comprometieron a apoyarlos los dejaron solos, y según testimonios de algunos de los hijos de los colonos, de no ser por los auxilios brindados por el Gral. Francisco J. Mújica, gobernador en ese entonces del Territorio, se hubieran muerto de hambre. Las enfermedades provocadas por la falta de alimento empezaron a proliferar e incluso algunas personas murieron. En menos de 6 meses, más de la mitad de los seguidores de Salvador Abascal habían renunciado a la empresa y se regresaron a sus pueblos.

 

Abascal había sido traicionado y muy tarde comprendió las tretas urdidas a sus espaldas.

 

Por más que Salvador Abascal hizo llamados e incluso amenazas a la dirigencia de la Unión Nacional Sinarquista para que les enviara dinero y apoyos en alimentos y maquinaria para sembrar, no fueron escuchadas. Su proyecto de formar la “ciudad de Dios” en la California del Sur, había nacido herido de muerte.

 

El 29 de marzo de 1944, tras 27 agónicos meses que duró la aventura de la formación de este poblado, llegó a María Auxiliadora una delegación enviada por la UNS y en la que lo instaron a dejar la dirigencia de la Colonia y retirarse de la misma.

 

Ante la pregunta de Abascal de qué pasaría si no obedecía; uno de los enviados le dijo que traía la promesa de parte del arzobispo de México que si no abandonaba la dirigencia lo excomulgaría al igual que a todos los habitantes del lugar. Ante tan tremenda amenaza no tuvo más que decir.

 

Firmó los documentos de su renuncia a la dirigencia de María Auxiliadora pero antes pidió que sus habitantes fueran socorridos con alimentos, granos y maquinaria para cultivar.

 

Su promesa no fue apoyada y la gente siguió sufriendo durante muchos años de abandono, hasta que durante el mandato del Gral. Agustín Olachea Avilés se inició la colonización del Valle de Santo Domingo y de paso a ellos les llegaron los necesitados apoyos.

 

Salvador Abascal infante renunció de manera irrevocable al Sinarquismo y jamás regresó a él pese a los desesperados llamados que le hicieron los miembros de esta agrupación al ver que su movimiento fue decreciendo y perdiéndose en el olvido.

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