Adolfo López Mateos no fue un socialista

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          Lic. Adolfo López Mateos, Presidente de la República 1958 – 1964

 

 

El Lic. Adolfo López Mateos, es sin duda el presidente más querido y recordado por el imaginario colectivo.

 

Sin embargo, se han creado una serie de mitos en torno a su persona generados por las conductas del primer mandatario.

 

El primero de ellos es que López Mateos, no era mexicano si no guatemalteco, rumor que casi le cuesta la presidencia de la República.

 

Dicho rumor surgió a raíz de su afición al atletismo y a la caminata, pues en dos ocasiones una en 1925 y la otra en 1929, él y un grupo de amigos se fueron caminando desde la ciudad de México hasta la ciudad de Guatemala.

 

Pero el mito más conocido es que el ex mandatario era de tendencia ideológica socialista, esto en base a una declaración que hizo durante una entrevista a un diario estadounidense, en la que sin ambages declaró: ¡Mi gobierno es de extrema izquierda, dentro de la constitución!

 

El presidente nacional del PRI, el general y Lic. Alfonso Corona del Rosal, definió al gobierno de López Mateos como una administración de “Atinada Izquierda”.

 

Estas declaraciones no fueron del agrado del empresariado nacional, que efectuó una campaña de desprestigio en contra de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos CONALITEG, presidida por el escritor Martín Luis Guzmán.

 

La iniciativa privada inició una campaña nacional llamada “cristianismo sí, comunismo no”, cuyo objetivo era combatir los brotes socio – comunistas en todas las escuelas del país.

 

 Quizá hizo esta declaración ya que, a parte del Partido Revolucionario Institucional, la candidatura de Adolfo López Mateos también fue apoyada por el Partido Popular Socialista, fundado y presidido por Vicente Lombardo Toledano.

 

Naturalmente, ésta desafortunada declaración del mandatario mexicano hizo enfurecer al gobierno estadounidense.

 

Sin embargo, sus acciones de gobierno demostraron que el régimen lopezmateísta al igual que sus recientes antecesores fue un furibundo persecutor de los líderes y movimientos sociales de izquierda.

 

A finales del sexenio del presidente Adolfo Ruiz Cortines, la ciudad de México se vio paralizada por numerosos movimientos sociales de carácter obrero – patronal que deseaban mejoras laborales y salariales.

 

Es por esta razón que Ruiz Cortines, escogió a Adolfo López Mateos como su sucesor, ya que en su gabinete había fungido como secretario del Trabajo y como tal había declarado inexistentes todas las huelgas que se presentaron durante el sexenio ruizcortinista.

 

Por este motivo iba a saber arreglárselas perfectamente con los ferrocarrileros, maestros, petroleros, electricistas, telefonistas y telegrafistas cuyos gremios estaban protestando.

 

Efectivamente así fue, a partir de enero de 1959 al ver que los líderes sindicales no aceptaban ningún tipo de arreglo y que paralizaban la actividad económica e industrial del país.

 

El gobierno envió al ejército para reprimir y disolver los movimientos sociales, aprehendiendo a sus dirigentes y acusándolos de disolución social.

 

Otra prueba de que el presidente Adolfo López Mateos no era socialista, es que le impidió al general Lázaro Cárdenas abordar un avión con destino a la Habana con el objetivo de enrolarse como soldado voluntario en el ejército revolucionario cubano para apoyar a Fidel Castro.

 

Adolfo López Mateos y Lázaro Cárdenas tuvieron una relación muy ríspida, pues el general le envió varias cartas al presidente solicitándole la excarcelación de los líderes sindicales disidentes, misivas a las que desde luego el mandatario hizo caso omiso.

 

Sin embargo, López Mateos estaba consciente del gran peso y poder moral que Cárdenas poseía, y por eso para mantenerlo alejado de toda actividad subversiva social y política.

 

Lo nombró presidente de la comisión de la cuenca del río Balsas, con el propósito de tener al general controlado y vigilado.

 

Otro motivo para creer que Adolfo López Mateos era socialista, fue que el 27 de septiembre de 1960, el gobierno decidió nacionalizar los bienes muebles e inmuebles de la industria eléctrica.

 

Sin embargo, ese acto en realidad fue una compra – venta, pues las compañías extranjeras deseaban vender sus bienes para poder saldar sus pasivos.

 

Situación que el gobierno federal aprovechó para disfrazar la compra de los activos de la industria eléctrica, de un acto patriótico y de nacionalización.