Las estrofas prohibidas del Himno Nacional

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         Facsimil original de la partitura y letra del Himno Nacional

 

El himno nacional fue entonado por primera vez, la noche del 15 de septiembre de 1854 en el Teatro Santa Anna.

 

Los ganadores del concurso para escribir una letra y una melodía para honrar a la patria mexicana fueron, el poeta potosino Francisco González Bocanegra y el músico catalán Jaime Nunó Roca.

 

Ambos artistas triunfaron, porque eran los favoritos de la pareja presidencial en turno, conformada por Antonio López de Santa Anna y Dolores Tosta.

 

Francisco González Bocanegra, era un gran admirador tanto de Antonio López de Santa Anna, como de Agustín de Iturbide.

 

Por lo tanto, dentro del poema patrio, incluyó tres estrofas alusivas y loables a ambos caudillos trigarantes.

 

IV

Del guerrero inmortal de Zempoala

Te defiende la espada terrible,

Y sostiene su brazo invencible

Tu sagrado pendón tricolor.

Él será del feliz mexicano

En la paz y en la guerra el caudillo,

Porque él supo sus armas de brillo

Circundar en los campos de honor.

 

La cuarta estrofa era la que haca alusión al general Antonio López de Santa Anna, escrita por haber frustrado el intento de reconquista español en 1829.

 

En cuanto a Agustín de Iturbide, escribió una estrofa alusiva a la bandera de las Tres Garantías.

 

VII

Si a la lid contra hueste enemiga

nos convoca la trompa guerrera,

de Iturbide la sacra bandera

¡Mexicanos!, valientes seguid.

Y a los fieros bridones les sirvan

las vencidas hazañas de alfombra;

los laureles del triunfo den sombra

a la frente del bravo Adalid.

 

Es por ésta razón, que tras el derrocamiento de Santa Anna en 1855 y el ascenso de los liberales a la presidencia, el himno nacional fue prohibido por considerarlo un “Himno alabatorio” de Santa Anna e Iturbide.

 

No fue sino hasta que en 1904, el presidente Porfirio Díaz, permitió que el himno nacional mexicano se entonara de nueva cuenta, invitando al sobreviviente Jaime Nunó Roca, para que estuviera presente en los 50 años de su interpretación primera.

 

Sin embargo, el presidente Díaz, ordenó que al poema patrio le fueran suprimidas las estrofas alusivas a la bandera trigarante, Iturbide y Santa Anna.

 

Desafortunadamente, el estallido de la revolución y sus sucesivos gobiernos, volvieron a olvidarse del himno nacional.

Siendo hasta el 10 de octubre de 1943, que el presidente Manuel Ávila Camacho, expidió el decreto que oficializaba la versión del himno nacional, creada por el general Porfirio Díaz en 1904, convirtiendo su entonación obligatoria en todas las instituciones del país, tanto públicas como privadas.

 

Además, de entonarlo en forma solemne y respetuosa en todas las ceremonias de carácter público, realizadas por el Estado Mexicano.

 

Castigando con 36 horas de arresto, a todos aquellos que se atrevieran a entonar las estrofas alusivas a Santa Anna e Iturbide.