“El llorón de Ícamole"

El general Porfirio Díaz en 1876
En enero de 1876, se proclamó el Plan de Tuxtepec, el cual desconocía al Lic. Sebastian Lerdo de Tejada como presidente de la República.
El plan de Tuxtepec, acaudillaba el pronunciamiento militar del mismo nombre, el cual era dirigido por el general Porfirio Díaz, quien se encontraba refugiado en la ciudad estadounidense de “Eagle Pass” (El Paso, Texas), desde 1875.
El 2 de abril de 1876, el general Díaz regresó al país para ponerse al frente de sus tropas y derrocar al presidente Lerdo, que había manifestado sus intenciones de reelegirse.
El ejército federal lerdista estaba comandado por militares de la talla de Sosténes Rocha e Ignacio a la Torre.
Quienes inicialmente, le propinaron severas derrotas al improvisado ejército porfirista, siendo la más conocida de ellas, la que ocurrió en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, en las inmediaciones de una ranchería llamada Ícamole.
En ese caserío, las tropas Lerdistas, aniquilaron completamente a los rebeldes porfiristas, con lo cual se creyó que al igual que la rebelión de la Noria en 1871.
La rebelión de Tuxtepec, también había fracasado, por lo que profundamente deprimido, el general Porfirio Díaz no pudo contener su llanto y presa de rabia, frustración e impotencia, se puso a llorar delante de sus hombres.
Los jefes militares que le observaban a lo lejos, burlonamente le pusieron el mote de el “Llorón de Ícamole”.
Comunicándoselo de inmediato al presidente Sebastían Lerdo de Tejada, a quien el apodo impuesto al general Porfirio Díaz le pareció muy gracioso.


