La feminista Novohispana

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Sor Juana Inés de la Cruz, la “Décima Musa” 1648 – 1695

                  Juana de Asbaje Ramírez de Santillana 1648 – 1695

 

El 12 de noviembre de 1648, nació la poetisa, escritora y religiosa Juana de Asbaje Ramírez de Santillana en San Miguel Nepantla.

Viviendo en el seno de una familia disfuncional, ya que su madre fue “madre soltera”, que trabajaba las tierras de su padre.

 

Mientras que la pequeña Juana, aprendió a leer a los tres años de edad, gracias a la basta biblioteca de su abuelo, don Pedro Ramírez.

Siendo algo inusitado, ya que a las mujeres no se les enseñaba a leer y a escribir y a los 8 años empezó a escribir sus primeros versos.

 

Su madre envió a la niña con su tía, que estaba casada con un hombre cercano a la corte virreinal, lo cual, le permitió conocer a los nuevos virreyes en 1564, quienes la convirtieron en dama de compañía de la virreina Leonor de Carreto.

 

Gracias, a que aprobó un extraño examen de admisión, en el cual se comprobó su coeficiente intelectual, convirtiéndose en gran amiga de la virreina, quien le ayudó a publicar sus primeros versos y poemarios.

 

Sin embargo, el clero católico le quemó su extensa biblioteca, puesto que a los ojos de la iglesia, la mujer no debería leer, ni escribir.

Ya que como la sociedad masculina, pensaba que la “inteligencia de hombre, en cuerpo de mujer era algo peligroso.

 

Por lo cual, optó por enclaustrarse en el convento de las monjas de San Jerónimo, en el cual se dedicó a curar a los enfermos.

Siendo además, una luchadora social en favor de los derechos de las mujeres a decidir sobre su vida.

 

Los primeros virreyes, la protegieron y la hicieron darse a conocer y ganar dinero por la venta de sus escritos.

 Además de recibir visitas de grandes celebridades en el locutorio de convento y la virreina, logró que sus libros se publicaran en España.

 

Siendo una verdadera erudita, por lo cual le encargan que critique un sermón sobre las “Finezas de Cristo”.

Respondiendo que el mayor legado que Jesucristo le dejó al ser humano fue el libre albedrio, cosa que molestó a un arzobispo poblano.

 

El cual le recriminó su reflexión, diciéndole que la sapiencia estaba reservada para los hombres.

Cosa con la que sor Juana no estuvo de acuerdo y así se lo hizo saber al arzobispo poblano, quien creía que su mayor fineza había sido consagrarse en la hostia.

 

Las cosas se agravaron para sor Juana, cuando tomó posesión el arzobispo Francisco Agiar y Seija, quien era un hombre misógino y por lo tanto detesta la sapiencia de Sor Juana, al igual que su confesor.

 

Por ese motivo, ella se enfrenta a los obispos y al nuevo virrey, quienes ya no la apoyan y la vetan.

Eso sin contar con que la obligan a vender su biblioteca, además de obligarla a dejar de escribir.

 

Firmando un manuscrito, con una frase que decía: ¡Yo, la peor de todas! Dedicándose por completo a las labores conventuales hasta el 13 de  abril de 1695, año en que falleció, víctima de una epidemia de viruela que azotó a la ciudad de México.